Pinky.

Mi papá es tan buena onda, que hay entes (de dos o más patas, aletas, alas, o incluso sin ellas) que abusan de él, hasta cuando está que se lo lleva pifas…

Resulta que hace algunos meses, tuvo uno de esos dias no muy agradables en su trabajo, esos que aun faltando 2 minutos para que emprendamos el vuelo, se nos hace eteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerno. Bueno, pues llega mi apá a su refugio… y oh sorpresa, al bajar de su camioneta se da cuenta de que la puerta de entrada está, literalmente, tomada por algo monstruoso. Si, un San Bernardo tan crecidito y bien alimentado que al verlo uno jura que es un toro cebú greñudo, cuernimocho y orejón; de no muy buen carácter el fulano …  y honestamente no lo culpo, pues con ese físico uno esperaría que se llame Nerón, Mussolini, o incluso Huracán Ramírez, pero no, los descerebrados que se encargan de su manutención se aventaron la puntada de llamarle Pinky… PINKY, SI, SEÑORAS Y SEÑORES, ESE LEVIATÁN SE LLAMA PINKY; así que hay que entenderlo.

Pues estando Pinky echando la hueva muy a gusto, llega mi apá y le dice así, con todas sus letras: ” ¡¡¡ Hágase a un lado, cabrón !!! “, orden a la cual Pinky respondió con un muy sonoro ” ¡¡¡ GRRRRRRRRRRRRRRRRRROOOOOOOOOOOOAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRGGGGGGGGGRRRRRRRRRRRRRRRRRR !!! “,  e inmediatamente mandando mucho al olvido a mi papá. Sobra decir que el coautor de mis dias no tenía activado el Patience Mode y decidió pasar una de sus piernas encima del cuerpo de la cosa esa, para después pasar la otra y asunto arreglado. Pues en cuanto lo hubo hecho, el  prófugo de novela de Stephen King se decide y se abalanza de inmediato sobre mi jefe , quien dicho sea de paso no llega ni al 1.70 de estatura (si, yo también he pensado muchas veces que soy una anomalía en esa familia) y lo aprisiona contra la pared. La criatura esa, parado en sus patas posteriores alcanza una estatura de casi 1.90, y procede a langucear a mi papá con tanta calma y aplomo, que hasta parecía que estaba disfrutando de una trufa con chocolate. Mi papá, ya para ese entonces, estaba al borde del colapso y pasó rápidamente de los insultos a las palabras amorosas, ninguna de ellas con éxito, pues ese perro ogt  mal portado las respondía con gruñidos tan  intensos que Satán hubiese gritado como niña si los hubiera escuchado. Mi sacrosanto padre ya estaba en franco plan de gigante de la isla de Pascua, nomás viendo al horizonte y soportando estoico su calvario (¡¡¡ CALVARIO, JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, MI PAPÁ ES CALVO, xD !!!), esperando pacientemente a que este hijo de la chingada perro se aburriera, o le perdiera sabor.

En eso estaba cuando de repente, Pinky hace una pausa y se rasca su costado derecho, intervalo que mi jefe aprovecha para ponerse a salvo, soltó su portafolio, mandó mucho a la tiznada la compostura y emprendió una carrera a tal velocidad que el tal Usain Bolt ese se hubiera visto como tortuga laúd en tierra al lado de él. Lo malo es que lo único que se le ocurrió fue regresarse  a su camioneta y encerrarse a piedra y lodo, aguardando el momento en que su pesadilla terminara. Y si, llegó ese momento, cuando los dueños del Can Cerbero se deciden a aparecer después de haber ido a surtir su despensa (las bolsas de Superama los delataban) . Y que se suelta Don Fausto con toda su horda de insultos y maldiciones hacia la mascota en cuestión y hacia los propietarios “por dejar a una bestia de esta calaña suelta en las calles, maldita sea ” . Mientras mi papá se muestra como el Señor de todos los infiernos, sale de entre sus dos padres, Lucía, criatura celestial de 4 años y se dirige hacia el monstruo perruno ahi presente y le dice ” ¿Ya ves Pinky? Asustaste al viejito, a ver si no le hace daño” Al escuchar eso, el ego y la furia de mi papá fueron desinflados inmediatamente y no tuvo otra opción que retirarse inmerso en un mar de babas; al pasar junto al causante de todo el conflicto, se miraron así ¬¬* y se juraron venganza a la menor provocación…

Ese dia, cuando por fin llegó papá a su casa (3 horas después), se dispuso a contarnos su caso a manera de catarsis… y terminó maldiciendo 3 veces peor, porque nuestras carcajadas no lo dejaron terminar su relato.

He dicho.

Yo tengo muchos problemas en la calle …

 

 

Lo acepto, para mí es un martirio eso del desplazamiento en transporte público, pero cuando se trata de ir al bello, mágico y conflictivo Centro Histórico, no me queda de otra. Resulta ser que este juevecillo me lancé a semejante aventura porque necesitaba comprar unas cuantas cosillas, y de paso, un par de amigos que trabajan por esos rumbos me invitaron a comer. Pues bien, al Centro Histórico yo no me voy en auto, no señor, el temor extremo que causan las malditas arañas inmovilizadoras es demasiado como para arriesgarme, aparte de la bipolaridad de los guardianes del orden (ay, ajá, ¬¬).

 

Aunque reconozco que sale algo bueno de esto, porque en cuanto abordo el microbús, mi fe en Dios resurge y me da por rogarle a la corte celestial que se suba conmigo, y ya en esas, lo que sigue es la lucha por conseguir una colocación digna, ya n o digamos aspirar a un asiento, pero por lo menos, no poniéndole en la nariz parte alguna de mi descolorida humanidad a algún otro pasajero que no sea de mi agrado … ehjm,  que diga, para no molestarle… Si por fortuna y gracia divina me toca ir sentadita, ya tenemos la siguiente parte del predicamento… siempre, siempre siempre, ya es consigna y decreto, me han de tocar las personas enfermas Y QUE GUSTAN DE ESTORNUDAR Y TOSER SIN CUBRIRSE LA TROMPA ¬¬*. Al llegar a este punto, ya tenemos una de mis primeras mutaciones, de apacible y amante de la lectura ratona, a yameencabronéporestasmarranadasyestoyapuntodearrancarunoqueotrocráneo dragón de Komodo.

 

Obvio, me aviento un round con el o la detestable en cuestión, y yo tengo la ligera impresión de que la expresión de mi carita es bastante convincente, porque de inmediato buscan un pañuelito, un trapo, una manga o de perdida, la bolsa de papas con salsa valentina que se vienen recetando, para taparse el morro (menos mal). La segunda parte del predicamento llega al abordar el metro… lo cotidiano, tumultos, aglomeraciones, gente que quiere mirar de más, gente que quiere palpar de más, gente que es rechazada con una de esas miradas que gritan “Disuélvete Concha o no respondo” y el punto culminante de la odisea… los aroms que emana el metro… Jesucristo Santísimo, y eso que no es nada comprado con el metrito de Paris, abordado por hedionditos que intentan disimular su fetidez vaciándose el frasquito de perjume encima… nomás imagínense aquéllo a la hora en la que el metro abre las puerta, madre mía.

 

El caso es que cuando por fin llego con mis cuates, la neta, el hambre se me fue y sólo atino a pedir una ensaladilla, cuando al salir de mi hogar llevaba yo un hambre digna de atragantarme hasta con un tiranosaurio, pero pos ya no. Al cabo que ni quería, porque con lo chismosos que resultaron, me almorcé a toda la palomilla que se dio cita en casa de Fátima, y que esa misma noche, la Super Chula (otra amiga) se puso hasta las chanclas y… bueno no, jejejeje, eso mejor ya no se los digo, pero algo si me quedó claro… LOS HOMBRES SON MÁS CHISMOSOS QUE LAS MUJERES, ESO QUE NI QUÉ.

 

He dicho.

 

 

Lengua filosita

Eso mero, eso es lo que tiene esta ratona hija mia, ¿por qué lo digo? Porque es demasiado atinada con sus comentarios, y está dotada de una muy buena dosis de sarcasmo y humor negro, que dicho sea de paso, son perfectamente bien aplicados, porque más de una vez me he quedado con cara de “¿Juay de rito?” (si, la cara de what? ya no rifa, lo de hoy es Juay de rito), aqui va la historia…

 

Resulta ser que nos encontrábamos a la salida de su centro escolar, ya terminadas las clases y me dio por conversar con la mamá de una de sus compañeritas, familia 100% musulmana y muy buenas personas; en eso andábamos cuando de repente, nos llegó desde quién sabe dónde carajos la emisaria más devota y defensora extrema de los ideales de la Congregación de la Vela Perpetua, es decir, la clásica señora ya entrada en años, con faldita negra, velo sobre sus hombros que, estando en santa misa coloca sobre su cabeza, suéter color canela y su librito de oraciones con rosario de plata incluido en su mano derecha. La emisaria del Vaticano, al ver a la pequeña y a su madre, de inmediato intuyó el origen de ambas, ya que la autora de los días de la amiga de Sara lleva cotidianamente su atavío característico; y no pudiendo contener su dosis de veneno (divino y piadoso, eso si … ¬¬), que suelta esta hermosura verbal:

– Dios mío, ya están los infieles por todos lados, pequeña (dirigiéndose a Sara), ¿no tienes cerca a un adulto que te oriente y lleve por el buen camino, qué no se dan cuenta de que tienes tratos con esta raza tan peligrosa?-

Antes de que yo pudiera decir una de mis coloridas y rítmicas mentadas de madre, mi ratona, sin inmutarse, se da la vuelta, encara a la divina cotorra, y con su nítida y fuerte voz, le responde:

-Buenas tardes señora, con la pena, pero le tengo qué decir que aquí la única cosa de raza peligrosa es usted misma, porque ni siquiera con Hércules, el mastín napolitano de mis abuelitos, nos hemos visto en la penosa necesidad de ponerle un bozal cuando sale a la calle, y precisamente eso es lo que debería hacer su familia con usted, no le quitamos más su tiempo, buenas tardes.

La piadosa cacatúa se quedó mirando a mi hija con una expresión que hablaba por si misma ( O_o), y justamente cuando abría su librito y quería comenzar a exorcizarnos, intervine yo; aunque admito que tuve que guardar la compostura y morderme la lengua para no hacer quedar mal al diplomático frutito de mi vientre y hacer evidente que su madre tiene vocabulario de bucanero, pero eso sí, de inmediato me atavié con el atuendo correcto para la ocasión (cola, cuernos y una hermosa coloración digna de la más jugosa pitaya) y fue mi turno de maldecir hablar:

-¿No escuchó a MI pequeña? No le quitamos más su tiempo, y si, tiene muchos adultos cerca, pero como pudo usted observar, es ella quien nos orienta muchas veces; por cierto, aquí cerca hay una tienda de mascotas, vaya y … pregunte si tienen bozales a su medida, chance y hasta lo encuentra con grabados de las pinturas de la Capilla Sixtina…-

Sin salir de su asombro, la roñosa mujer comenzó a orar( si, a orar, leyeron bien) por la salvación de nuestras almas, con lo cual, nos invitó cortésmente a mandarla a chingar a su madre retirarnos prudentemente del lugar y dejarla hablando sola.  Moraleja: Nunca, pero nunca le hagas ese tipo de cuestionamientos a un niño, porque siempre sabrá responder de manera adecuada y te hará quedar en el más grande de los ridículos, y ese, ni Dios Padre lo va a borrar jamás.

 

He dicho

 

De monstruos y otros horrores.

No existe nadie en este mundo que no haya albergado, en cualquier etapa de su vida, un terror absoluto hacia algún monstruo, literario, cinematográfico o de cualquier índole. En lo personal, H.P. Lovecraft se encargó de llenar de terror mis sueños con la creación de Chtulhu, a quien ustedes pueden ver en la imagen; él es el causante de mi erizamiento capilar.

Lo malo es que los entes monstruosos muchas veces traspasan el plano de la imaginería y vienen a dar a la realidad, o lo que es lo mesmo, nos encontramos con cada pinche esperpento en esta vida, que Dios guarde la hora, a continuación me explico. En la casa que se encuentra enfrente de donde yo habito (y que es casa de ustedes también), habita una señora tan amable como la bruja de Blair, que al parecer tiene al mismo diseñador de modas que Walter Mercado y que la maquilla algún alumno resentido de Tamayo, aunado a esto, le han hecho tanta hojalatería en el rostro, que para mí ya mutó en delfín… no, no le ha dado por salvar bañistas en las playas (en el chilango sólo podría hacerlo en las de Marcelo, pero hasta para ella sería extrema crueldad obligarla a meterse a ese pantano); lo que pasa es que le han estirado tanto la piel para cubrir sus arruguitas, que ya tiene el ombligo en la nuca, ora nomás falta enseñarle a hacer una que otra gracia y ya la hizo.

Esto viene a colación porque el pasado jueves la honorable señora X (no puedo nombrarla, digamos que es algo así como Voldemort), hizo acto de presencia de una manera tan teatral que estuve a punto de aplaudirle de pie. Resulta que unos cuantos niños estaban disfrutando de una cascarita, la neta, estaban jugando tan padre que yo estaba baboseando por la ventana viéndolos mientras ayudaba a Sara a hacer su tarea; cuando tuvieron el mal tino de volar su baloncito a la cueva casa de doña X. Acciones suspendidas y el volado para asignar al emisario en la misión de rescate del esférico. El elegido de los dioses la palomilla se encamina hacia la mencionada vivienda, toca el timbre de manera educada y discreta, y lo que obtiene por respuesta es un sonorísimo ¡¡¡ PSSSSSHHHHHFFFFFTTTTTT !!!, escalofriante ruido producido al introducir un objeto punzante en el cuerpo del esférico (o lo que es lo mesmo, la pinche vieja les ponchó su baloncito), y del interior de la morada de ese miserable cuervo de egoísmo, nomás salió disparado el balón, ya sin el menor rastro de galanura.

Los jugadores nomás se vieron las caras los unos a los otros y se fueron cada uno a su casa, sin decir nada ni hacer escándalo; y a mí que me hierve el buche del coraje y que me le arranco a la susodicha, pero nomás de verla se me hicieron las piernas de bubulubu expuesto al sol, porque salió sin gota de maquillaje, y yo me dije “Ya valiste, has liberado al kraken”. Después de armarme de valor, le reclamé su “hazaña” y que le suelto unas tres o cuatro de mis más memorables y jarochas frases; la quimera en cuestión nomás se me quedó mirando y por más que me esforcé, nomas no vi emoción alguna, tons decidí que lo mejor era retirarme, no vaya a ser la de malas que me vaya a convertir en piedra. Lo sorprendente es que al dia siguiente el balón fue repuesto y todo volvió a ser como antes.

Lo cuál me deja una duda muy grande… ¿quién es más montruosa, mi nada sociable ni agraciada vecina, o yo, la del vocabulario de bucanero? Ay Dios…

He dicho.

Agradezco a mi amiga Dj Mexicana la imagen que ilustra este post… que es el vivo retrat0 de mi hermano Julio. (La imagen, no Dj Mexicana)

Mal rayo lo parta …

Ya había dado señales de vida; desde la Navidad anda enchinchando y granjeándose el odio de toda la colonia. Y no es para menos, porque la peor manera de presentarse ante el vecindario es precisamente con un escandalito; ahora les cuento. Resulta que el mero dia 24, los vecinos que viven dos casas más a la derecha de donde su servidora habita (y que es casa de ustedes también), armaron una pachanga épica, es decir, primero se recetaron la letanía completita de la posada (con asesoría de mis jefes), luego llegaron los guamazos a la piñata (con amplia participación de mis ratonas) y ora si, que venga la cena y el bailongo.

Debo decir, yo me abstuve de asistir porque en ese momento  andaba con una pata en el inframundo y otra en la superficie (maldita bronquitis) y lo único que deseaba era la eutanasia, pero  me tuve qué conformar con quedarme en mi cama, con mi recién regalada pijama de fanela estampada con ratones y envuelta como tamal oaxaqueño, bajando a toda la corte celestial para que vinieran en mi auxilio, ah,  pero como andaban en casa del Big Boss en la fiesta de su hijo, pos nomás no llegó nadie. Por lo tanto, la sagrada tarea de conciliar el sueño y descansar me fue imposible, entre mi agonía y Wisin y Yandel  a todo volumen no se me hizo (confieso abiertamente, SOY FAN DE WISIN Y YANDEL Y NO ME DA PENA, NO SEÑOR).

La fiestecilla terminó a las 4 de la mañana, me tuve qué fletar esperando a que las ratonas cayeran rendidas para cumplir cabalmente con la operación Santa Clós, ahí ya me dieron las 4:30 … a acomodar todo en chinga rápidamente y córrele a la cama y métete con sumo cuidado, casi levitando, porque como ese dia dormimos juntas las 3, si el colchón se meneaba más de la cuenta, las mugrosas se iban a despertar. Ya por fin, envuelta en mis sabanitas y bien calientita, estaba ya agarrando lo más sabroso del sueñito… cuando me cae Sara encima, con todo y acuario, grava, filtro, bomba, calentador, termómetro, red, alimento, azul de metileno, anticloro, antiestrés, plantitas de ornato, y todo fondo de Bikini… ” ¡¡¡ MAMÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ, MAMÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ, ¿estabas dormida?? “. Esa pregunta, a las 5:30 de la mañana, generalmente se contesta con una mentada de madre de esas sabrosas, pero dada la naturaleza de la preguntante, me tuve qué aguantar y sólo respondí “Nombre,. nomás cerré los ojos para que preguntaras”.

Después de la detallada descripción de cada elemento del acuario, se me ocurre mirar el reloj y cuando vi 6:40, me dije a mi misma “Mi misma, o te largas a acostar o no llegas al dia de los inocentes”, dicho lo cual, me esfumé, me acosté y cerré mis pizpiretos ojos (bizcos). De nuevo agarrando mi patín de sueño, comienzo a relajarme y súbitamente mi estado de trance místico se ve interrumpido por el más prosaico, vulgar y vil sonidajo que puede existir… ¡¡¡ KI KI RI KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!!. Maldita bestia con plumas, como es pagano y no festejó, se levantó temprano y a cantar se ha dicho, que chsm los crudos y ebrios, yo canto, cómo demonios no.

Yo abrí los ojos, no creyendo (y no queriendo) que fuera real, pero en cuanto salí a la farmacia lo vi al desgraciado, gordo gordo, rojo rojo, crestón y viéndome con cara de “Bueeeeeeeeeeeeeeeenos diiiiiiiiiiiiiiiiaaaaaaassssssss madame”;  saludo que fue correspondido con una mirada de ésas que dicen “hasta aquí llegaste, jijo de la re tiznada”, me asigné como tarea principal, el mandar un mail a Knorr Suiza para venderles materia prima. Después de ese numerito, creo que el tarado del dueño de la bestezuela captó el mensaje y lo amordazó, porque durante unos dias no supimos nada de él.

Pero ahora… ¡¡¡ KI KI RI KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!! de nuevo, maldito animal; juro solemnemente matarlo a la primera oportunidad que se me presente… pero al gallo me lo quedo porque la neta, está re lindo el infeliz.

He dicho.

Ya lo veo venir…

Asi es, ya empecé con el sacadero de cajas, bolsas y demás artilugios navideños, debo confesar, odio esta época del año por muchas razones, pero a las ratonas no puedo amargarles la fiesta y es imperdonable no ponerles el pino, ya que crezcan que decidan si le siguen con esto o no, pero por lo pronto, la sala ha sido tomada por todo el folklore decembrino, con todo y los trinches foquitos de piñita, ésos que aparte de no fundirse, se ocupan en torturar las plantas de mis descoloridos y tamaludos pies.

La lista de peticiones de Sara ya está, ha pedido (después de una ardua labor de convencimiento de mi parte) en lugar de un hámster, una pecera, con toda la ambientación posible de Bob Esponja, lo cual implica una pecera de tamaño suficientemente grande como para que yo me meta a bañar ahí, idea que desecho de inmediato por temor a que algún chismoso de Greenpeace asome su cabezota por la ventana y proclame a los cuatro vientos que en esa casa tienen cautiva a Moby Dick y nos armen un escandalazo épico. Ah, y ya anda con la onda de los videojuegos, y entra de nuevo mi vejez, porque me dijo “Mamá, ¿me darías un wii? ” y yo le respondí “Claro que si mi vida, cómo no, con mucho gusto” y que de mi ronco pecho dejo salir el grito más estruendoso que se pueda llegar a imaginar… ” ¡¡¡ WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!! “; grito que fue recibido con una mirada de enorme piedad y un “gracias Mitta” solemnísimo (cuando me dice Mitta es evidente que está a punto menos de géiser y que su dique de diplomacia está a punto de reventar).  

Las peticiones de Rebeca no son tan problemáticas, ella se conforma con algo que haga ruido, se pueda morder y cause iniquidades en cuanto sea arrojado a la persona de quien se encuentre más cerca de ella, así que hasta un molcajete le vendría de maravilla, con la excepción de que si lo muerde, se nos queda como calabaza de Halloween y pierde su dentadura (filosísima, por cierto  ¬¬). Yo ya veo venir el elegante sorteo culinario (zafo, zafo absolutamente y nomás no hago el bacalao este año, no señor) y pediré hacer algo más prosaico, no sé, llevar las servilletas, los refrescos, qué se yo, hasta las gelatinas, pero del méndigo pescado no quiero saber nada, hasta hace una semana saqué de mi humanidad la última espina que quedaba alojada en mí, pobre yo.

Se me ocurre que podríamos apelar a algo novedoso y en lugar de tener al guajolote en medio de la mesa, los romeritos de toooooooooodos los años, la ensalada de manzana a la que ya le hemos perdido el sabor y demás cositas típicas, podríamos inclinarnos por comida china, es bastante digerible, muy sana y nunca hemos armado nuestra cena con eso, digo, nada se pierde con intentarle, al cabo que China es grande, enormísima, tanto, que ya hasta nos la dividieron en dos, y quien quite y sea un éxito… en cualquiera de las dos Chinas.

He dicho.

De lo más absurdo…

Sinfonía Floral, Navideño, Bosque de Pinos, Lavanda Relajante, Brisa Marina… y así podría yo seguir ennumerando los distintos aromas que le dan,y aquí cabe una sutil interrogante… ¿Para qué jijos de la guayaba le ponen aromitas tan a toda maye al papel de baño, si va a terminar hecho una ruina, el infeliz?. Digo, yo entiendo que las tensiones diarias nos dejen hechos una piltrafa, ¿Pero Lavanda Relajante para el * ? Bastante comprensible si es que hemos caído en el mortalísimo pecado de maltratarlo con una de esas aceitosas y picosísimas hasta su ptm salsas de vasito, pero en ese caso, nomás deberíamos comprar de a uno solo, porque el paquetazo de a 12 rollos implicaría que vivimos en estado perpetuo de colitis ansiosa.

Nadie reconoce el valor de este silencioso y modesto artilugio, pero a más de uno de nosotros nos ha parecido que se nos viene el mundo encima cuando, en pleno ataque de… urgencia, descubrimos que ya ni el méndigo cilindro de cartón queda y honestamente, recurrir al tan platicado y publicado truco del calcetín, es punto menos que mera confirmación de barbarie; así que ni máiz, a echar mano de las servilletas o ya en caso extremo, periódico o la sección amarilla, porque tal vez jamás necesitemos buscar un lugar especializado en vender contadores Geiger, pero de que nos va a ser útil la página 3785, en la cual vienen anunciados esos establecimientos, ni duda cabe.

Pero insisto, ¿para qué carámbanos aromatizarlo, puesn? Es un recurso inútil y tal vez nuestro cuarto de baño se vea harto fancy y re lindo hermoso al abrir la puerta y percibir tales aromas, pero qué va, cuando ya traemos la angustia (y otras cosas) a punto de salir de nuestro cuerpo, da igual si el higiénico huele a mora azul o a tuna del monte; lo que nos devuelve un poco de cordura en esas espantosas crisis es el verlo ahí, quietecito y sobre todo, harto pachón, señal de que nos va a alcanzar… la vida para salir de ese trance. Lo que deberían hacer es darle más resistencia, demonios, porque no me van a negar que existen algunos que son de consistencia tan efímera como nuestro júbilo al recibir la quincena.

Otra cosa que no puedo pasar por alto es, la sarta de artimañas que se utilizan para que la maldita acústica que caracteriza a todos los cuartos de baño no nos traicione… Conozco personas que han hecho de todo, desde cantar el Himno Nacional a todo pulmón, hasta sincronizar los sonidos emitidos por ellos mismos con la Overtura 1812 de Tchaikovsky; pasando por accesos de tos, estornudos, declamaciones de El Cuervo de  Edgar Allan Poe, tirar de la cadena del excusado en repetidas ocasiones, etc; lo que nunca jamás pasa por la cabeza de quienes llegan a esos extremos es que, al hacer tantísimo malabar, estamos gritando a los cuatro vientos la naturaleza del evento que tiene lugar en el toilette, y lo que de inmediato piensan los demás es “pobre wey, se está vaciando…”

En fin, ojalá alguna vez nuestra percepción de las cosas cambie y comprendamos que, quien entra al cuarto de baño jamás desechará jazmines, y que lo que menos debemos esperar escuchar es la Novena Sinfonía de Beethoven, simplemente quitarnos de prejuicios y dejar de ser tan fijadotes en cosas por las que toooooooooooodos pasamos.

(Maldita sea,  ¿en dónde dejé mi cancionero Picot y mis inciensos de Rosa Púrpura del Cairo?…)

He dicho.

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