Lengua filosita

Eso mero, eso es lo que tiene esta ratona hija mia, ¿por qué lo digo? Porque es demasiado atinada con sus comentarios, y está dotada de una muy buena dosis de sarcasmo y humor negro, que dicho sea de paso, son perfectamente bien aplicados, porque más de una vez me he quedado con cara de “¿Juay de rito?” (si, la cara de what? ya no rifa, lo de hoy es Juay de rito), aqui va la historia…

 

Resulta ser que nos encontrábamos a la salida de su centro escolar, ya terminadas las clases y me dio por conversar con la mamá de una de sus compañeritas, familia 100% musulmana y muy buenas personas; en eso andábamos cuando de repente, nos llegó desde quién sabe dónde carajos la emisaria más devota y defensora extrema de los ideales de la Congregación de la Vela Perpetua, es decir, la clásica señora ya entrada en años, con faldita negra, velo sobre sus hombros que, estando en santa misa coloca sobre su cabeza, suéter color canela y su librito de oraciones con rosario de plata incluido en su mano derecha. La emisaria del Vaticano, al ver a la pequeña y a su madre, de inmediato intuyó el origen de ambas, ya que la autora de los días de la amiga de Sara lleva cotidianamente su atavío característico; y no pudiendo contener su dosis de veneno (divino y piadoso, eso si … ¬¬), que suelta esta hermosura verbal:

– Dios mío, ya están los infieles por todos lados, pequeña (dirigiéndose a Sara), ¿no tienes cerca a un adulto que te oriente y lleve por el buen camino, qué no se dan cuenta de que tienes tratos con esta raza tan peligrosa?-

Antes de que yo pudiera decir una de mis coloridas y rítmicas mentadas de madre, mi ratona, sin inmutarse, se da la vuelta, encara a la divina cotorra, y con su nítida y fuerte voz, le responde:

-Buenas tardes señora, con la pena, pero le tengo qué decir que aquí la única cosa de raza peligrosa es usted misma, porque ni siquiera con Hércules, el mastín napolitano de mis abuelitos, nos hemos visto en la penosa necesidad de ponerle un bozal cuando sale a la calle, y precisamente eso es lo que debería hacer su familia con usted, no le quitamos más su tiempo, buenas tardes.

La piadosa cacatúa se quedó mirando a mi hija con una expresión que hablaba por si misma ( O_o), y justamente cuando abría su librito y quería comenzar a exorcizarnos, intervine yo; aunque admito que tuve que guardar la compostura y morderme la lengua para no hacer quedar mal al diplomático frutito de mi vientre y hacer evidente que su madre tiene vocabulario de bucanero, pero eso sí, de inmediato me atavié con el atuendo correcto para la ocasión (cola, cuernos y una hermosa coloración digna de la más jugosa pitaya) y fue mi turno de maldecir hablar:

-¿No escuchó a MI pequeña? No le quitamos más su tiempo, y si, tiene muchos adultos cerca, pero como pudo usted observar, es ella quien nos orienta muchas veces; por cierto, aquí cerca hay una tienda de mascotas, vaya y … pregunte si tienen bozales a su medida, chance y hasta lo encuentra con grabados de las pinturas de la Capilla Sixtina…-

Sin salir de su asombro, la roñosa mujer comenzó a orar( si, a orar, leyeron bien) por la salvación de nuestras almas, con lo cual, nos invitó cortésmente a mandarla a chingar a su madre retirarnos prudentemente del lugar y dejarla hablando sola.  Moraleja: Nunca, pero nunca le hagas ese tipo de cuestionamientos a un niño, porque siempre sabrá responder de manera adecuada y te hará quedar en el más grande de los ridículos, y ese, ni Dios Padre lo va a borrar jamás.

 

He dicho

 

De monstruos y otros horrores.

No existe nadie en este mundo que no haya albergado, en cualquier etapa de su vida, un terror absoluto hacia algún monstruo, literario, cinematográfico o de cualquier índole. En lo personal, H.P. Lovecraft se encargó de llenar de terror mis sueños con la creación de Chtulhu, a quien ustedes pueden ver en la imagen; él es el causante de mi erizamiento capilar.

Lo malo es que los entes monstruosos muchas veces traspasan el plano de la imaginería y vienen a dar a la realidad, o lo que es lo mesmo, nos encontramos con cada pinche esperpento en esta vida, que Dios guarde la hora, a continuación me explico. En la casa que se encuentra enfrente de donde yo habito (y que es casa de ustedes también), habita una señora tan amable como la bruja de Blair, que al parecer tiene al mismo diseñador de modas que Walter Mercado y que la maquilla algún alumno resentido de Tamayo, aunado a esto, le han hecho tanta hojalatería en el rostro, que para mí ya mutó en delfín… no, no le ha dado por salvar bañistas en las playas (en el chilango sólo podría hacerlo en las de Marcelo, pero hasta para ella sería extrema crueldad obligarla a meterse a ese pantano); lo que pasa es que le han estirado tanto la piel para cubrir sus arruguitas, que ya tiene el ombligo en la nuca, ora nomás falta enseñarle a hacer una que otra gracia y ya la hizo.

Esto viene a colación porque el pasado jueves la honorable señora X (no puedo nombrarla, digamos que es algo así como Voldemort), hizo acto de presencia de una manera tan teatral que estuve a punto de aplaudirle de pie. Resulta que unos cuantos niños estaban disfrutando de una cascarita, la neta, estaban jugando tan padre que yo estaba baboseando por la ventana viéndolos mientras ayudaba a Sara a hacer su tarea; cuando tuvieron el mal tino de volar su baloncito a la cueva casa de doña X. Acciones suspendidas y el volado para asignar al emisario en la misión de rescate del esférico. El elegido de los dioses la palomilla se encamina hacia la mencionada vivienda, toca el timbre de manera educada y discreta, y lo que obtiene por respuesta es un sonorísimo ¡¡¡ PSSSSSHHHHHFFFFFTTTTTT !!!, escalofriante ruido producido al introducir un objeto punzante en el cuerpo del esférico (o lo que es lo mesmo, la pinche vieja les ponchó su baloncito), y del interior de la morada de ese miserable cuervo de egoísmo, nomás salió disparado el balón, ya sin el menor rastro de galanura.

Los jugadores nomás se vieron las caras los unos a los otros y se fueron cada uno a su casa, sin decir nada ni hacer escándalo; y a mí que me hierve el buche del coraje y que me le arranco a la susodicha, pero nomás de verla se me hicieron las piernas de bubulubu expuesto al sol, porque salió sin gota de maquillaje, y yo me dije “Ya valiste, has liberado al kraken”. Después de armarme de valor, le reclamé su “hazaña” y que le suelto unas tres o cuatro de mis más memorables y jarochas frases; la quimera en cuestión nomás se me quedó mirando y por más que me esforcé, nomas no vi emoción alguna, tons decidí que lo mejor era retirarme, no vaya a ser la de malas que me vaya a convertir en piedra. Lo sorprendente es que al dia siguiente el balón fue repuesto y todo volvió a ser como antes.

Lo cuál me deja una duda muy grande… ¿quién es más montruosa, mi nada sociable ni agraciada vecina, o yo, la del vocabulario de bucanero? Ay Dios…

He dicho.

Agradezco a mi amiga Dj Mexicana la imagen que ilustra este post… que es el vivo retrat0 de mi hermano Julio. (La imagen, no Dj Mexicana)

Mal rayo lo parta …

Ya había dado señales de vida; desde la Navidad anda enchinchando y granjeándose el odio de toda la colonia. Y no es para menos, porque la peor manera de presentarse ante el vecindario es precisamente con un escandalito; ahora les cuento. Resulta que el mero dia 24, los vecinos que viven dos casas más a la derecha de donde su servidora habita (y que es casa de ustedes también), armaron una pachanga épica, es decir, primero se recetaron la letanía completita de la posada (con asesoría de mis jefes), luego llegaron los guamazos a la piñata (con amplia participación de mis ratonas) y ora si, que venga la cena y el bailongo.

Debo decir, yo me abstuve de asistir porque en ese momento  andaba con una pata en el inframundo y otra en la superficie (maldita bronquitis) y lo único que deseaba era la eutanasia, pero  me tuve qué conformar con quedarme en mi cama, con mi recién regalada pijama de fanela estampada con ratones y envuelta como tamal oaxaqueño, bajando a toda la corte celestial para que vinieran en mi auxilio, ah,  pero como andaban en casa del Big Boss en la fiesta de su hijo, pos nomás no llegó nadie. Por lo tanto, la sagrada tarea de conciliar el sueño y descansar me fue imposible, entre mi agonía y Wisin y Yandel  a todo volumen no se me hizo (confieso abiertamente, SOY FAN DE WISIN Y YANDEL Y NO ME DA PENA, NO SEÑOR).

La fiestecilla terminó a las 4 de la mañana, me tuve qué fletar esperando a que las ratonas cayeran rendidas para cumplir cabalmente con la operación Santa Clós, ahí ya me dieron las 4:30 … a acomodar todo en chinga rápidamente y córrele a la cama y métete con sumo cuidado, casi levitando, porque como ese dia dormimos juntas las 3, si el colchón se meneaba más de la cuenta, las mugrosas se iban a despertar. Ya por fin, envuelta en mis sabanitas y bien calientita, estaba ya agarrando lo más sabroso del sueñito… cuando me cae Sara encima, con todo y acuario, grava, filtro, bomba, calentador, termómetro, red, alimento, azul de metileno, anticloro, antiestrés, plantitas de ornato, y todo fondo de Bikini… ” ¡¡¡ MAMÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ, MAMÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ, ¿estabas dormida?? “. Esa pregunta, a las 5:30 de la mañana, generalmente se contesta con una mentada de madre de esas sabrosas, pero dada la naturaleza de la preguntante, me tuve qué aguantar y sólo respondí “Nombre,. nomás cerré los ojos para que preguntaras”.

Después de la detallada descripción de cada elemento del acuario, se me ocurre mirar el reloj y cuando vi 6:40, me dije a mi misma “Mi misma, o te largas a acostar o no llegas al dia de los inocentes”, dicho lo cual, me esfumé, me acosté y cerré mis pizpiretos ojos (bizcos). De nuevo agarrando mi patín de sueño, comienzo a relajarme y súbitamente mi estado de trance místico se ve interrumpido por el más prosaico, vulgar y vil sonidajo que puede existir… ¡¡¡ KI KI RI KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!!. Maldita bestia con plumas, como es pagano y no festejó, se levantó temprano y a cantar se ha dicho, que chsm los crudos y ebrios, yo canto, cómo demonios no.

Yo abrí los ojos, no creyendo (y no queriendo) que fuera real, pero en cuanto salí a la farmacia lo vi al desgraciado, gordo gordo, rojo rojo, crestón y viéndome con cara de “Bueeeeeeeeeeeeeeeenos diiiiiiiiiiiiiiiiaaaaaaassssssss madame”;  saludo que fue correspondido con una mirada de ésas que dicen “hasta aquí llegaste, jijo de la re tiznada”, me asigné como tarea principal, el mandar un mail a Knorr Suiza para venderles materia prima. Después de ese numerito, creo que el tarado del dueño de la bestezuela captó el mensaje y lo amordazó, porque durante unos dias no supimos nada de él.

Pero ahora… ¡¡¡ KI KI RI KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!! de nuevo, maldito animal; juro solemnemente matarlo a la primera oportunidad que se me presente… pero al gallo me lo quedo porque la neta, está re lindo el infeliz.

He dicho.

Ya lo veo venir…

Asi es, ya empecé con el sacadero de cajas, bolsas y demás artilugios navideños, debo confesar, odio esta época del año por muchas razones, pero a las ratonas no puedo amargarles la fiesta y es imperdonable no ponerles el pino, ya que crezcan que decidan si le siguen con esto o no, pero por lo pronto, la sala ha sido tomada por todo el folklore decembrino, con todo y los trinches foquitos de piñita, ésos que aparte de no fundirse, se ocupan en torturar las plantas de mis descoloridos y tamaludos pies.

La lista de peticiones de Sara ya está, ha pedido (después de una ardua labor de convencimiento de mi parte) en lugar de un hámster, una pecera, con toda la ambientación posible de Bob Esponja, lo cual implica una pecera de tamaño suficientemente grande como para que yo me meta a bañar ahí, idea que desecho de inmediato por temor a que algún chismoso de Greenpeace asome su cabezota por la ventana y proclame a los cuatro vientos que en esa casa tienen cautiva a Moby Dick y nos armen un escandalazo épico. Ah, y ya anda con la onda de los videojuegos, y entra de nuevo mi vejez, porque me dijo “Mamá, ¿me darías un wii? ” y yo le respondí “Claro que si mi vida, cómo no, con mucho gusto” y que de mi ronco pecho dejo salir el grito más estruendoso que se pueda llegar a imaginar… ” ¡¡¡ WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!! “; grito que fue recibido con una mirada de enorme piedad y un “gracias Mitta” solemnísimo (cuando me dice Mitta es evidente que está a punto menos de géiser y que su dique de diplomacia está a punto de reventar).  

Las peticiones de Rebeca no son tan problemáticas, ella se conforma con algo que haga ruido, se pueda morder y cause iniquidades en cuanto sea arrojado a la persona de quien se encuentre más cerca de ella, así que hasta un molcajete le vendría de maravilla, con la excepción de que si lo muerde, se nos queda como calabaza de Halloween y pierde su dentadura (filosísima, por cierto  ¬¬). Yo ya veo venir el elegante sorteo culinario (zafo, zafo absolutamente y nomás no hago el bacalao este año, no señor) y pediré hacer algo más prosaico, no sé, llevar las servilletas, los refrescos, qué se yo, hasta las gelatinas, pero del méndigo pescado no quiero saber nada, hasta hace una semana saqué de mi humanidad la última espina que quedaba alojada en mí, pobre yo.

Se me ocurre que podríamos apelar a algo novedoso y en lugar de tener al guajolote en medio de la mesa, los romeritos de toooooooooodos los años, la ensalada de manzana a la que ya le hemos perdido el sabor y demás cositas típicas, podríamos inclinarnos por comida china, es bastante digerible, muy sana y nunca hemos armado nuestra cena con eso, digo, nada se pierde con intentarle, al cabo que China es grande, enormísima, tanto, que ya hasta nos la dividieron en dos, y quien quite y sea un éxito… en cualquiera de las dos Chinas.

He dicho.

De memorias y emociones.

Haciendo labor de limpieza en mi clóset, encontré algo que hace mucho tiempo había dejado olvidado (o más bien, así quise que pasara) y aparte del asombro que me ha causado el haberlo hallado en tan buen estado, fue inevitable que algunos recuerdillos regresaran. Está intacto, perfectamente bien conservado, lo cual es normal, puesto que sólo ha sido usado una vez; y al tenerlo de nuevo entre mis manos, me pongo a pensar en algo… ¿cómo carajos hice para llevar encima durante más de 12 horas aproximadamente 4 kilos de tela bordada y con pedrería?. La respuesta es sencilla, porque en ese momento todo era distinto, se veía todo tan bello y tan prometedor, que incluso me habría sido fácil cargar el Palacio de Bellas Artes con una sola mano.

 

Me impresiona el poder que tiene un objeto, un aroma o algún sonido, sea armónico o no; para traer de regreso y de un sólo golpe las memorias, la piel se enchina (como alguien me ha dicho, se pone como gallinita, jejejeje) e incluso el ambiente  que nos está rodeando cambia por completo y volvemos a ese lugar, en ese preciso momento; lo vivimos todo de nuevo. Y es inevitable que, en algunas de esas ocasiones, las lágrimas lleguen a causa de la intensidad de lo que nos sucede, sea agradable o no. He de confesar que a mí, hallar esto me deja sentimientos encontrados, porque no puedo mentir, fui feliz, muy feliz, ese dia lo fui, aunque no haya durado para siempre; lo que me dejó fueron a quienes son sangre de mi sangre y por quienes he de pelear más de mil batallas, de las que sadrán intactas.

 

Ahora, una de ellas quiere usarlo, cuando ve las fotos de ese dia me dice que me veia como una reina y que quiere ser igual a mí. Claro que la dejaré usarlo, y se verá como lo que es, una princesa; pero eso si, no será como yo, sino mucho mejor, las dos serán mejores que yo, para eso me han servido mis errores y tropiezos; y eso es algo que no existiría de no haber decidido usar este objeto. Y es aqui donde entra esa frase, sencilla y linda, que dice “Gracias por el recuerdo”, por no permitir que me olvide de quién soy.

 

He dicho.

 

 

 

 

 

 

 

Las manos del amor.

El amor nos mueve, no hay duda, y siempre nos mueve para bien, porque algo tan puro y grande no da cabida a acciones o emociones que dañen, y si así sucede, simplemente no es amor. En sus distintos tipos, el amor hace que brote lo mejor de nosotros mismos y lo mostremos al resto del mundo sin el menor trazo de egoismo, el sólo hecho de compartir ya es un gesto que habla de lo que estamos sintiendo. Hay ocasiones en que le damos al amor forma humana y lo vemos encarnado en la persona que ha anidado en nuestro corazón, pero en cualquiera de sus formas, nos mueve.

Esto que ustedes ven es el perfecto ejemplo de lo que les hablo; es la obra de una madre que es la más grande y fiel admiradora de su hijo; hablo de la señora Zimmerman, ella es madre de Joel, conocido por algunos de nosotros como Deadmau5, y cuando yo vi esto, de inmediato me puse a pensar en lo que debió haber sentido al estar pintando, las veces en que su hijo ha estado lejos, en tierras lejanas siempre dando a  quienes lo siguen esa magia que tiene; y ella junto a él siempre, sin importar distancias ni horarios; ella está ahí. Y aunque para nosotros él sea el DJ que sale a escena con una inmensa cabeza roja de ratón, y que nos hace saltar y bailar a ritmo de su música; para ella es el muchacho a quien enseñó a caminar, a hablar, a quien cuidó tantas veces cuando enfermó; en ese lienzo lo podemos ver, ante todo, él es su hijo, el artista está detrás de eso.

Y si a ella el amor  la llevó a plasmar su sentir en un lienzo, a él lo llevó a compartirlo con nosotros y con eso nos muestra su gratitud y su admiración por ella. ¿Acaso es tan difícil hacerlo, por qué nos cuesta tanto trabajo mostrar lo que sentimos? Probablemente sea el temor a una burla o a un rechazo, y son precisamente esos prejuicios los que han hecho que se pierda ese tinte tan especial, el amor está presente en cada detalle que sale de nosotros y  estas épocas llenas de tecnología no están exentas de ellos, basta una imagen, una canción o unas palabras que tengan como destino a nuestros indispensables, sean amigos o familiares, y que así tengan presente siempre que están con nosotros. Así que sacudámonos esas telarañas y hagamos que nuestros lazos se estrechen, porque no hay nada más triste que dejar que se rompan esos lazos aún teniendo cerca a nuestros indispensables.

Este post va dedicado, con todo mi amor y mi nostalgia una vez más, a Antonio, porque nuestros lazos son a prueba de husos horarios,  millas de vuelo y necedades, porque yo necesito que me digan las cosas más de siete veces; que en este caso fueron nueve. Gracias por hacer del viernes mi dia perfecto.

He dicho

Ella es…

Mi refugio, mi consuelo más grande; ella es la mujer a quien casi le cuesto la vida, a la que nunca he visto derrumbarse y que siempre está de pie para quien la necesite. Ella es quien siempre tiene un gesto de amor, una palabra de aliento un abrazo para todo el mundo; ella es eternamente agradecida con todo. Da gracias por estar viva, aún cuando ya casi no puede ver, cuando el caminar ya le representa un esfuerzo grande, no cesa de dar gracias.

Ella ha arrullado a sus tres hijas y las ha cobijado con el mismo amor y dedicación a las tres, no tiene preferencias; ella ha estado junto a su compañero durante más de cuarenta años; ella ha celebrado nuestros triunfos, llorado nuestros fracasos e incluso ha sufrido como propio el dolor de perder un hijo, a pesar de  no haberlo vivido jamás. Pero al mismo tiempo, nos ha dado más de diez lecciones de valor y de fortaleza;  pareciera que no conoce el miedo, porque en su rostro yo jamás he visto expresión alguna de temor, tampoco de soberbia, lo único que he visto es su eterna sonrisa apacible; siempre he sentido sus manos, suaves y cálidas, jamás temblorosas y frías. Nunca he escuchado de su voz una expresión de odio ni de resentimiento; nunca le ha deseado mal a nadie y no sabe almacenar rencores. Eso me ha llevado, durante todos estos años de mi vida, a buscar las alas en su espalda sin resultado alguno.

Ella aún me recuesta en su regazo, me acaricia el cabello y me canta, con esa increíblemente dulce y hermosa voz, sus canciones de juventud, aún deja un beso en mi cabeza cuando el sueño está a punto de vencerme;  ama a sus cuatro nietas de tal forma, que rejuvenece cuando está con ellas, se enternece hasta el llanto cuando las más pequeñas la abrazan y la besan, cuando le cuentan cuentos (Rebeca sabe contarlos muy bien, se concentra mucho) y le hacen dibujitos. Para ella, el mayor momento de gozo en la vida es cuando su familia está reunida en su casa, cuando nos tiene a todos en torno a su mesa y escucha nuestras risas.

Se ha ganado el respeto y el cariño de mucha gente, y tiene el don de saber cultivar las amistades, el don de la prudencia y la discreción. Es hermosa, a pesar del paso del tiempo, es una mujer hermosa. En esa imagen que ustedes ven, tenía dieciocho años; pero yo la veo exactamente igual, para mi no ha cambiado nada. Esa mujer, es mi madre, yo he sido bendecida al tenerla junto a mí  todos estos años; y no sé durante cuantos más lo seguiré siendo, pero la pienso disfrutar a cada instante.

Feliz Cumpleaños Yolanda, viejita hermosa. Te escribo esto con el corazón en la mano; beso el suelo por donde pasas y dejo un beso en tus manos, tu mejilla y tu frente; no me va a alcanzar la vida para retribuirte todo lo que me has dado, todo tu amor, tu compañía; Te Amo, Madre. Y quiero darte un encargo muy especial, un beso y un abrazo de parte de alguien bastante peculiar; asi que haz a un lado tu fobia a los ratones…

He dicho.

Anteriores Entradas antiguas