Estas modas nuestras, Dios mío…

No pos sí, bien padrísimo que es eso; de repente todos nos ponemos de acuerdo y decimos:  ¡¡¡ VAMOS A COMPRAR EL ÁRBOL !!! Y comenzamos la organización del evento como si fuéramos a dar un concierto en el Estadio Azteca; el papá pone el coche, la mamá se pone guapa con los tacos y las tortas, el cuñado se cae con el pomo, la hermana se encarga de llevar la gelatina de rompope y de piñón, el compadre los vasos, platos y todo lo necesario para el buen comer; y los niños su navideño entusiasmo; todo listo para hacer de ese día, la epopeya perfecta.

Sábado, dicen todos, el sábado es ideal, nos desvelamos,los niños se cansan y tenemos el domingo pa´recuperarnos. Y los chamacos comienzan esa inclemente cuenta de los días con la que suelen atormentar a todo el mundo, ya desde el lunes comienzan a vociferar que el sábado es el día, El Gran Día de Ir por El Árbol de Navidad. El viernes en la noche el entusiasmo es tal que impide la conciliación del sueño de manera natural, por lo que se tiene que recurrir a esa arma infalible que toda madre tiene; la chancla, y si le agregamos el terrorismo psicológico de la amenaza de hablar por teléfono a toda la parentela y cancelar el evento, el sueño es obligado a llegar en ch…ápido.

Sábado 9 de la mañana; la típica estampa familiar mexicana forma el contingente y se dirigen al Bosque de Tlamacas (cercano al DF, y en donde se consiguen los árboles más baratos, 450 pesos parejos, estén grandes, chicos, flacos, pachones, verdísimos, palidones, etc). En el camino todos van cantando, contando chistes y ya sintiendo el espíritu navideño recorrerlos de pies a cabeza. Al llegar, atropelladamente se baja todo el mundo del carro y maltratando el bello suelo boscoso y tirando el chicle que es arrojado sin cuidado al piso, se encarreran hacia la zona en donde están esperando ya las víctimas los arbolitos.

Y comienza la emoción, los chamacos corren de un lado a otro entre los pinos, para calar su resistencia les tronchan algunas ramas y en base a eso se hace la elección, la mamá y la tía prefieren estrujar el follaje y respirar el fresco aroma, y, como si los pinos tuvieran una gran variedad de olores, los van maltrechando de uno en uno, hasta que las manos les pican por la savia de la aterrorizada conífera.

Hecha la elección, proceden a cortarlo, amarrarlo, envolverlo y aventarlo al toldo del carro, el pino se pregunta cuánto irán a pedir de rescate por él (a final de cuentas, ni ellos se escapan del secuestro). La familia parte hacia otro boscoso lado, llenos de felicidad por el crimen la elección. Buscan un lugar bonito y limpio y deciden asentarse para “echar un taco”; extraen toooooodo su cargamento de víveres y utensilios para alimentarse, eso sí, previo aseo con gel antibacterial, no vaya a ser la de malas y pesquen un bicho por andar entre la mugre del bosque (¿?).

Tras un rato de sano esparcimiento, se van, medio cuetes pero bien contentotes, ya van a tener su navidad bien a toda madre, el protagonista va en calidad de ilustración de campaña de Amnistía Internacional, atado, cubierto e inmovilizado, sin comprender que su tristeza es la dicha de otros.  Tendrán su navidad verde, verde, sin reparar en el pequeño detalle de que dejaron el lugar en el que comieron, como si un tornado hubiera pasado por ahí, bolsas de plástico, platos y vasos desechables, servilletas y papel de baño, y, como para darle su toque maestro, todo está aderezado por agua de riñón humana y de can (porque el perro es infaltable en estas tertulias campiranas) y… uno que otro desecho sólido de los mismo orígenes.

Yo les había prometido a ustedes, muñecazos, que no iba a tratar ninguno de estos temas tan controversiales, pero la neta, la cerrazón mental de la gente me hace preguntarme el porqué no ven más allá de su nariz, el porqué les da tanta emoción mutilar un árbol y no sienten piedad a la hora de llevarlo al camión de la basura o de dejarlo en la banqueta.

Por cierto, por favor visiten justintv, es el canal del amigo B. Kawamax; que tiene un material excelente; una película llamada Home, padrísima y ojalá pudiera difundirse de manera masiva porque eso no puede seguir manteniéndose desconocido, saludos a todos.

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5 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. drago676
    Dic 11, 2009 @ 16:49:46

    Hola queen pues yo nunca he ido a cortar mi arbol de navidad solo algunas veces lo he comprado cha soy medio grinch

    Responder

  2. Chankaite
    Dic 12, 2009 @ 00:27:29

    Pues la verdad yo nunca he hecho eso
    me gustaria lo de ir x un arbol
    pero aqui en mi casa tenemos uno de esos de
    petroleo q tiene ya como 6 años jaja

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  3. Iltalucas
    Dic 12, 2009 @ 01:41:44

    esa experiencia es como en National Lampoon’s Christmas Vacation

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  4. Semehinchaunhuevo
    Dic 12, 2009 @ 04:19:23

    jo jo jódanse todos! Feliz mercadotecnia y próspero consumismo!

    Atte el Grinch del huevohinchado

    P.D. Aparte de que no tengo tele tampoco festejo la navidad, solo el año nuevo y nada más como pretexto para echar desmadre. Salu2!

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  5. Klöe
    Dic 28, 2009 @ 17:50:01

    pues si queen, fijate que intentar no contaminar, e incluso muchas tecnologias verdes, aparte de financieramente incosteables, resultan más perjudiciales

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